La era de las empresas jóvenes


'En mi época las cosas eran distintas'. 'Esto en mi época no pasaba'. 'Uh... esta canción es de mi época...!'. Cada tanto escucho a alguien decir estas frases y le respondo: 'Ésta es tu época! Todavía estás vivo!'

Muchos adultos suelen 'cerrar la cabeza' según los esquemas mentales aprehendidos en su infancia y en su juventud. Se quedan con lo conocido y no entienden las nuevas ideas, costumbres, filosofías de vida y tendencias que vienen de los más jóvenes. Más aún, muchos las critican. 'La juventud está perdida' o 'se han perdido los valores' se han reemplazado por 'no saben lo que es un trabajo', 'no les importa nada' o 'sólo piensan en cómo pasarla bien'. A esos les digo que no sean 'viejos', que no critiquen como nos criticaban a nosotros cuando eramos jóvenes, sin entendernos.

En realidad, el problema no es generacional, sino mental.

Es bastante reduccionista catalogar a todos los individuos de una generación como similares. Cuando nos conectamos de cerca con cualquier cohorte, encontramos tanta diversidad que las etiquetas quedan en desuso.

Por otro lado, 'jóven' o 'viejo' son calificaciones relativas subjetivas. Todo depende con qué vara se mida: no hay una 'edad oficial' para entrar en la vejez. Desde la mirada de un niño, su abuelo puede parecer viejo. Sin embargo, desde la expectativa de vida actual, una persona de 60 años en estado activo puede considerarse a sí misma jóven.

Todo se trata de un problema mental. Una mente flexible (conservamos la neuroplasticidad hasta la muerte) puede, más allá de su edad, mantenerse al día con ideas y tendencias emergentes.

Lo mismo sucede con las empresas.

Las empresas integradas por Millennials trajeron de manera natural una muy rica 'data' en cómo ser eficientes y, al mismo tiempo, disfrutar del trabajo. Son expertas en clima laboral, creatividad, trabajo colaborativo, utilización de herramientas informáticas, flexibilidad, responsabilidad, autonomía, empowerment, homeworking y muchas otras tendencias que hoy son moneda corrientes.

Empresas 'maduras' que mantienen sus 'cabezas' (mentes y directivos) abiertas a enriquecerse proactivamente con los aportes de cada época, son las que generan cambios a tiempo, que les permiten estar al día.

Empresas Millennials que van creciendo, ojo a las nuevas generaciones que se vienen, porque la rueda sigue girando.

Es tiempo de entender que somos en movimiento. Que el aporte de un momento histórico puede ser muy rico, pero que habrá que desapegarse pronto, vaciar el recipiente, y hacer un vacío para dar lugar a algo superador. Eso es mantenerse jóven.

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